La Frecuencia Cardíaca en reposo es un buen indicador del grado de forma física. A medida que ésta mejora, la Frecuencia Cardíaca en reposo disminuye debido a un aumento en el tamaño del corazón, que bombea más sangre con cada latido. La Frecuencia Cardíaca en reposo varía según la persona, de manera que los cambios deben controlarse con respecto al tiempo y no a otras personas.
Existen otros cuatro factores que pueden afectar a la Frecuencia Cardíaca en reposo: altitud, recuperación, sobreentrenamiento y enfermedad.
- Altitud: Cuando nos encontramos a cierta altura (por encima de 1.500 m o 5.000 pies), el cuerpo responde aumentando la frecuencia cardiaca (en reposo y durante el ejercicio). Este incremento de la Frecuencia Cardíaca puede ser temporal y debería disminuir con la aclimatación a la altura (véase el apartado correspondiente a la altitud).
- Recuperación: La Frecuencia Cardíaca en reposo aumenta si el cuerpo todavía se está recuperando de un gran esfuerzo. Si la Frecuencia Cardíaca en reposo es elevada, debe reducir el volumen y/o la intensidad del ejercicio previsto para ese día. Seguir esforzando el cuerpo cuando éste aún no ha podido recuperarse puede dar lugar a un sobreentrenamiento.
- Sobreentrenamiento: El sobreentrenamiento puede sobrevenir cuando el esfuerzo que hace el cuerpo es superior a su capacidad de adaptarse. El esfuerzo puede ser físico (p.ej., ejercicio) o psíquico (p.ej., trabajo, sueño, etc.). El sobreentrenamiento suele producir un aumento de la Frecuencia Cardíaca en reposo (después de varios días) y conviene reducir el volumen y/o la intensidad del ejercicio previsto.
- Enfermedad: Si nos enfermamos (resfriado, gripe, etc.), la Frecuencia Cardíaca en reposo puede ser elevado. En estos casos, conviene descansar o reducir el esfuerzo durante el ejercicio.
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